domingo, 31 de julio de 2011

El hombre y el clima sacrifican al Lago de Valencia

(Primera parte)



El lago de Tacarigua o lago de Valencia, como comúnmente se le conoce, es el cuerpo de agua dulce sin salida al mar más grande de Venezuela  y  el segundo en importancia después del lago de Maracaibo. Cuenta con una extensión de 3.150 kilómetros cuadrados y tiene una prolongación de 344 kilómetros, sin contar que hay cerca de 22 ríos tributarios que fluyen en sus aguas.
Geológicamente la cuenca del lago de Valencia es bastante joven y es la única en Venezuela  de tipo endorreica; es decir, que no tiene salida fluvial hacia el mar.
En el pasado, el lago resistió prolongados periodos de sequía que influyeron en la  utilización de sus afluentes para labores agrícolas y en la creciente actividad industrial de la zona. Sin embargo, en la actualidad el problema del lago no se debe a su sequia, sino al aumento del nivel del agua; producto de varios factores: uno de tipo natural como las fuertes precipitaciones que han acaecido en el territorio venezolano lo cual aumenta la cota máxima del lago, y en segundo lugar, la interacción antrópica del hombre con su medio, como la desviación de las aguas de la cuenca del Orinoco (embalses de Pao Cachinche y Pao La Balsa, en el río Pao) hacia la cuenca endorreica del lago de Valencia, sin haber hecho los canales de drenajes para las aguas sobrantes.
Cabe destacar que la calidad del agua de este transvase no es la más adecuada, ya que vecinos y legisladores del estado Carabobo, aseguran que el agua que se vierte en el embalse de Cachinche y Pao la Balsa, no ha sido debidamente tratada y por lo tanto está contaminando también estos dos reservorios  de agua.
 El lago de Valencia antes de sufrir todos estos efectos causados por el hombre, vertía el exceso de sus aguas en la época de lluvia a la Cuenca del Río Orinoco, a través del río emisario (Río Paito), pero actualmente son las aguas del Orinoco, las que se vierten en el lago, ocasionando el desbordamiento del mismo y en consecuencia, llegan las inundaciones, los damnificados y las enfermedades.
Residentes de la zona denuncian la presencia de mosquitos vectores de enfermedades (dengue y malaria), además del cólera, asma, intoxicaciones, cuadros de diarrea y enfermedades de la piel. Irónicamente la cuenca de agua dulce más importante de Venezuela se ha convertido en una fuente de peligro sanitario para los carabobeños, cuyas denuncias sobre el mal estado y manejo de las aguas datan desde el 2005 a la actualidad.
En torno a esta problemática el Gobierno Nacional a través de la Compañía Hidrológica del Centro (Hidrocentro),  ha puesto en marcha varios planes que, según la Coordinadora del proyecto de saneamiento y control del nivel del Lago de Valencia, la Ingeniera Civil Luigina Cercio, permitirán finalmente sanear el lago. 
La construcción de colectores, la ampliación de las plantas de tratamiento, la construcción del transvase de Los Guayos (estado Carabobo) y el transvase de Taiguaguay (estado Aragua), eran parte de la solución propuesta por la compañía, que no solo sanearía el lago sino que también evitaría su posible desbordamiento en épocas de lluvia.
Pero, muchas de estas obras no fueron culminadas y en consecuencia el lago se sigue desbordando y se continúan vertiendo 14.000 litros de aguas residuales por segundo a la Cuenca del Lago de Valencia. Sin contar con que algunos cuerpos de agua que fueron desviados, no reciben el tratamiento adecuado y por lo tanto están contaminando otros dos embalses.
Venezuela cuenta con seis cuencas hidrográficas, entre las que destacaba la Cuenca del Lago de Valencia, por ser de tipo endorreica, única en el territorio. Si asumimos el hecho de que la Cuenca del Lago de Maracaibo está contaminada por la explotación de petróleo, y la Cuenca del Lago de Valencia está contaminada por el vertido de aguas residuales; solo le quedan al país cuatro cuencas hidrográficas aptas para la planificación y usos adecuados del agua en el territorio venezolano.

lunes, 25 de julio de 2011

En Venezuela existen alrededor de 50 especies de tiburones


Según el Centro para la Investigación de Tiburones en Venezuela, ubicado en el Archipielago Los Roques, en nuestro país el número de especies de tiburones reportadas es  alrededor de 50, y varias de ellas son fuertemente explotadas en las pesquerías. Se conoce muy poco sobre la distribución y abundancia de los tiburones en nuestras costas debido al escaso apoyo recibido para la investigación por parte de las instituciones y organizaciones encargadas de financiar proyectos de investigación. En el Archipiélago Los Roques existe el caso de la casi desaparición de los tiburones Viuda Virma (Mustelus canis) y Viuda Virma Blanca (Mustelus norrisi) que eran muy frecuentes en la pesca con palangre en esta región durante la década de los 80.

En la actualidad la captura de estos tiburones es poco frecuente aunque en  las costas venezolanas existen más casos de colapso de poblaciones de tiburones causados por la explotación pesquera y deterioro del medio ambiente, pero difícilmente se podrán identificar debido a la falta de información sobre los registros en las capturas y abundancia.

El Archipiélago Los Roques es un lugar apropiado para llevar a cabo estudios de investigación en el área de biología y ecología marina debido a la gran diversidad en la fauna marina. Los estudios con tiburones en el archipiélago comenzaron en el año de 1995 con el trabajo de grado del biólogo Rafael Tavares y continuan en  la actualidad a través de programas como: La adopción de tiburones, donde usted podrá adoptar un tiburón bebé y de este modo estará contribuyendo con la conservación de estas especies , además de ayudar al biólogo Rafael Tavares en los trabajos de campo que son realizados en las áreas de criaderos de tiburones y cuyos resultados han llamado la atención de diversas organizaciones de divulgación científica como National Geographic.

viernes, 22 de julio de 2011

Perfil del periodista ambiental


Para definir el perfil del periodista ambiental, se debe considerar cinco caracteristicas fundamentales:

1) Es un periodismo de investigación.
2) Es una forma del periodismo científico.
3) Es un periodismo educativo y pedagógico.
4) Es consciente de cumplir una responsabilidad social específica; y finalmente...
5) Debe ejercerse con profesionalismo, objetividad y responsabilidad, sin confundirlo con la militancia ecologista.

El origen y las causas del suceso


Cualquier periodista puede tratar una noticia de impacto ambiental, como un derrame de petróleo en una refineria, pero esto no es por si solo periodismo ambiental, a menos que la información vaya más allá de la noticia del momento. De las cinco preguntas clásicas que todo periodista debe responder:
¿Qué?. ¿Cómo?, ¿cuándo?, ¿Dónde? y ¿Por qué?; la más  importante para el periodista ambiental es ¿Por qué?


La presencia de una crisis ambiental es bastante facil de aceptar, pero lo difícil es que un sector o grupo asuma la responsabilidad de haberla provocado. La tendencia más común es explicarla como un accidente. Así como no aceptamos la casualidad cuando tratamos la enfermedad de una persona, no podemos aceptarlo al hablar del ambiente. Es preciso indagar el origen,las causas de esta situación.

El periodista ambiental, para considerarse tal, debe:
-Ir más allá del hecho y la noticia del momento.
-Brindar al lector aquellos elementos que le permitan entender cuál es la historia, cuál es el origen y la evolución del fenómeno qué está considerando.

Para ello es necesario identificar a los diferentes factores y protagonistas que intervienen en el suceso, así como cuál ha sido y cuál es su influencia actual. En definitiva, un periodista ambiental es un agente forjador de la ciudadanía.

Periodismo ambiental

Es la especialidad periodística que se ocupa de la actualidad y la información relacionada con el medio ambiente, la naturaleza y el desarrollo sostenible. En especial investiga y análiza los procesos de interacción del hombre con la naturaleza, así como sus efectos colaterales.

Su objetivo es ofrecer información ambiental nueva y útil que permita a los ciudadanos conocer y cuidar el espacio geográfico que los rodea para poder decidir con conocimiento de causa sobre éste.

Algunos autores lo defienden como un periodismo honesto, que reivindica la igualdad con el resto de las especialidades infomativas porque "el informador ambiental no tiene por qué ser ecologista, igual que el periodista de sucesos, no es juez, abogado o delincuente, ni el de cultura, actor o artista. No obstante se trata de un campo informativo, con capacidad para formar. Gran parte de la cultura ambiental de finales del siglo XX se debe a la labor de divulgación de estos profesionales" (Larena, 1996).